Columna ::: Desde las Gradas :: Alejandro Tulio Carbonell

Columna ::: Desde las Gradas :: Alejandro Tulio Carbonell

Columna ::: Desde las Gradas

Columnista :: Alejandro Tulio Carbonell, Diseñador Gráfico, aficionado profesional

Sitio ::: Pachuca Hidalgo

Luchadores Estrella

No existe mucha diferencia entre la lucha libre y otros deportes más populares, existen los “Messi” o los “CR7”, los “CH14” y demás, las estrellas fugaces, los que llegan para quedarse, los que nacen con el don y los que logran algo gracias a la práctica constante.

 

El tema del entrenamiento queda de lado muchas veces y se ha discutido en diferentes ocasiones. Sin embargo, es fundamental y primordial no dejarlo de lado en ningún momento.

 

Una ocasión tuve la oportunidad de platicar con Damián 666 en una gira de Los Perros del Mal, me comentó que las giras eran cansadas y que no tenían tiempo de entrenar, claro, me lo dijo un luchador con tantos años de experiencia, con tanto “ring”. Tristemente hay luchadores que después de dos meses de estar siendo programados dejan de asistir a cualquier tipo de entrenamientos, incluso al gimnasio.

 

Los eventos de lucha libre que se realizan cuando una nueva empresa quiere darse a conocer, se arman regularmente de más de cinco luchas (estrategia que en lo personal me parece excesiva, cansada y poco funcional), de las cuales, tres valen completamente la pena y regularmente la última (que no es precisamente la mejor) se llena de estrellas en tercias, un remedio clásico pero hay que tener en cuenta que de esas tercias, una será mucho más popular que otra.

 

¿En qué afecta el hecho de la popularidad? En la venta de boletos, se puede traer al “nuevo” Myzteziz y se asegura un lleno total de gente que pasará la lucha gritando “Místico”, sin embargo, el boletaje se agota y la primer consigna de la nueva empresa está complementada.

 

¿Hay algún peligro en este tipo de eventos? No, el peligro está en la forma en que se programan, se llena de gente que probablemente no apreciará una lucha clásica llena de llaveo por estar esperando los vuelos (viejos y muy repetidos) de la estrella a la que van a ver (de la cual no saben el nombre correcto) y dejan de lado que hay maestros del ring que estarán dando todo por volver a recibir las ovaciones de su juventud sin que la afición les reconozca siquiera el nombre.

 

Las estrellas de la lucha libre impulsan el deporte y su difusión, apoyan la venta de boletos pero si no son de aquellas que luchan con el corazón, pervierten a la afición, la alejan de lo que es la misma lucha, le hacen dejar de querer ver un encuentro lleno de castigos y llaves por buscar un nombre que, por cierto, le escupe en la cara, un “intocable” del cuadrilátero que llega a no hacer nada, a esperar que se cansen los que sí trabajan y, una vez desechos, entra, hace los movimientos por los que le conocen y gana la batalla.

 

Qué interesante sería, sin duda alguna, un encuentro en el que en realidad un luchador “de los de antes” le enseñara a alguna “nueva promesa” o a alguna de esas estrellas de una noche lo que significa el deporte, las raíces, la importancia del entrenamiento y lo que cuesta ganarse un nombre.

Share